La diversidad sexual y de género (DSG) abarca a todo el espectro de sexos, orientaciones sexuales e identidades de género, sin excepción. La facultad individual de autodeterminación en este ámbito no es solo un derecho, sino una necesidad para el desarrollo tanto a nivel de sujeto como de sociedad. La libertad a la hora de elegir cómo y con quién compartimos nuestra vida es para todxs y no está sujeta a debate.
Estudios recientes estiman que hasta el 21% de la población juvenil se identifica como una minoría sexual. Esta cifra ejemplifica que, como mínimo, es necesario exponer y conocer aquellos grupos eclipsados en otros tiempos para generar un ambiente más seguro y libre de prejuicios. A continuación, exploramos una de las orientaciones sexuales menos comprendidas: la asexualidad.
¿Qué es la asexualidad?
Según la Sexual Visibility and Education Network, una persona asexual es aquella que no experimenta atracción sexual hacia los demás. Dicho de otro modo, podría considerarse asexual a alguien que no tiene interés en practicar el sexo. De todas formas, reducir este término a la simple ausencia de deseo ante el contacto físico es un error que, por desgracia, lleva cometiéndose mucho tiempo a nivel social.
Las personas asexuales pueden sentir un amplio rango de emociones con respecto a su(s) compañerx(s) a pesar de no ver a los demás como inductores del deseo o la excitación. Estos son solo algunos ejemplos del amplio rango emocional y físico que alguien asexual puede expresar:
- Atracción romántica: este tipo de atracción está basada en el amor y el deseo por mantener una relación íntima con otra persona. Muchxs asexuales la sienten, aunque aquellxs que no lo hacen pueden denominarse como “arrománticos”.
- Atracción estética: esta sensación se basa en la apreciación de la belleza de otra persona, la cual es propia y subjetiva. No siempre se traduce en un deseo de enamorarse o tener sexo.
- Atracción física o sensual: una persona asexual puede sentir gratificación al dar o recibir caricias, abrazos y otros muchos gestos de aprecio. El contacto y el sexo no siempre están relacionados.
- Atracción platónica: se trata de una atracción afectiva en la que se busca conocer, conectar y crear un vínculo con alguien. No tiene componente romántico o sexual. Busca conexiones afectivas de amistad.
- Atracción emocional: la atracción emocional se basa en el deseo de estar cerca de alguien por afinidad y compatibilidad personal. No siempre se acompaña de atracción sexual.
Todos estos tipos de atracción pueden ser experimentados (o no) por una persona asexual de forma constante o puntual. Como puedes ver, esta identidad sexual es más un espectro que un concepto fijo, ya que abarca una gran variedad de dinámicas que solo se unifican en un punto concreto: la falta de atracción sexual hacia los demás.
La falta de deseo romántico no caracteriza a las personas asexuales.
La asexualidad no siempre implica la ausencia de sexo
Aunque estos términos suelen utilizarse de manera indistinta, en este punto es necesario destacar que atracción sexual, deseo sexual y libido no son lo mismo. La libido es especialmente interesante en este contexto, pues para entender las diferencias hay que concebirla casi como una necesidad de “rascarse una picadura”. Teniendo esto en cuenta, en el contexto de la libido el sexo es más una liberación que un deseo en sí mismo.
Por otro lado, como su propio nombre lo indica, el deseo sexual representa las ganas más conscientes de practicar el acto sexual. Una persona puede tener sexo por simple placer, pero también por las conexiones que se establecen durante y después, por las ganas de tener hijos y por muchas otras cosas más. En última instancia, la atracción sexual es la cualidad de despertar interés hacia una persona sobre la base del deseo sexual.
Las personas alosexuales (“normativas” en este sentido) presentan atracción sexual y las asexuales no. De todas formas, esto no significa que alguien asexual carezca de libido (como se suele creer). Con todos estos conceptos en mente, resulta más fácil comprender que una persona dentro del espectro que nos ocupa pueda practicar el acto sexual para mostrar y recibir afecto, tener hijos, hacer feliz a la pareja e, incluso, para satisfacer la libido.
Aun así, también hay personas asexuales que no tienen ningún tipo de interés en el acto sexual en cualquiera de sus formas. No hay manera correcta o incorrecta de experimentar la presencia o la falta de atracción sexual, así que cada unx puede categorizar lo que siente en este ámbito como guste.
Una persona asexual puede disfrutar del sexo, a pesar de no sentir un impulso intrínseco a practicarlo.
Gris-sexualidad y demisexualidad: grandes olvidadas
Como venimos diciendo en líneas previas, la sexualidad o la ausencia de ella es mucho más un espectro que un concepto binario. La gris-sexualidad engloba a todas aquellas personas que no se sienten cómodas categorizándose en este “sí” o “no” cada vez más arcaico. Ponemos algunos ejemplos:
- Gris-sexual heterorromántico: rara vez se siente atraídx por otros.
- Gris-romántico asexual: es alguien que no se siente atraídx sexualmente por los demás, pero que sí experimenta la atracción romántica en raras ocasiones.
- Gris-pansexual arromántico: una persona se puede sentir cómoda en esta categoría cuando rara vez se siente atraída sexualmente por personas de todos los géneros, pero nunca experimenta atracción romántica.
También merece la pena destacar a las personas demisexuales, aquellas que no sienten atracción sexual hasta que se ha formado una fuerte conexión emocional con potencial(es) compañerx(s). Este concepto cae en cierto modo en el espectro de la asexualidad, pues lxs alosexuales pueden elegir no practicar sexo hasta que hay confianza, pero en este caso es más un requerimiento.
Aunque todos estos términos puedan parecer un poco confusos en primera instancia, evidencian que la sexualidad es un espectro muy amplio que no requiere etiquetas, a menos que sean buscadas por las propias personas que la experimentan. En última instancia, lo importante es aprender para conocer y entender o, como mínimo, respetar.
La asexualidad: un espectro cada vez más visible
La asexualidad es un paraguas en el que cualquier persona puede resguardarse a la hora de expresar sus vivencias, emociones y sentimientos en el ámbito del sexo si se siente identificada con ella. Se estima que hasta el 1 % de la población general podría ser asexual, pero teniendo en cuenta el amplio espectro que engloba, las cifras reales podrían ser mucho más altas.
Aunque esta orientación se caracteriza primariamente por una ausencia de atracción sexual hacia los demás, tiene muchísimos matices y puede expresarse de diversas formas. Es hora de romper preconcepciones y aceptar que la sexualidad es única para cada persona.